Iván Guzmán de Rojas y la lengua aymara

Hijo de un famoso pintor boliviano que dedico su arte al pueblo aymara, Iván Guzmán de Rojas (1934-2022) fue un ingeniero que creo un programa de traducción sumamente original y potente: usaba la lengua aymara como lengua pivote y era capaz de producir en paralelo varias traducciones simultaneas gracias a la estructura gramatical particular de esta lengua que permitía un tratamiento matricial en vez de recursivo, como las representaciones matemáticas de Chomsky atribuye a las lenguas.

Su creación tuvo en los años 80’ mucha visibilidad, sin embargo, aunque dedico su vida en encontrar una salida de negocio para su extraordinaria invención, nunca pudo lograrlo a pesar de sus obvias virtudes.

Su mente era mas orientada a la ciencia que al negocio y sus decisiones estratégicas no fueron las mas acertadas. Yo trabajaba en IBM cuando oí la primera vez hablar de el: a esa época Guzmán hizo una alianza con la empresa Wang, la cual pronto iba a desaparecer. Negocio con Bull en Francia sin éxito. Si hubiese negociado con IBM, lo mas probable es que hubiese tenido éxito recibiendo la responsabilidad de un laboratorio bien financiado para continuar su obra y llevarla a comercialización.

Luego recibió el apoyo de la Unión Latina, gracias a su director de terminología Daniel Prado, y se dio a conocer su obra en el mundo de los organismos internacionales por un lado y en la Unión Europea, que invertía sumas colosales para traducción, por el otro.

Lo conocí personalmente en una reunión de la UNESCO en Paris, en 2011, donde se levantó para responder a los muchos que clamaban el rol de lingua franca del inglés. Explico que no era necesaria una lingua franca pero si realmente querían seleccionar una lengua para ese papel, el inglés no era la mejor opción y que la lengua aymara estaba mucho mas apropiada debido a su estructura gramatical tanto como a consideraciones humanistas que descalificaban la lengua inglesa.

Tuve luego el placer de compartir una cena memorable en un restaurante en Montparnasse donde, el vino colaborando, me conto su historia llena de anécdotas sabrosas… y de frustraciones por la dificultad de que la gente admite que un científico boliviano podía tener soluciones mas avanzadas que los mejores investigadores del primer mundo. Llegué a la conclusión, que compartí de inmediato con él, que le quedaba dos opciones:

  1. hacer un libro autobiográfico contado su extraordinaria odisea, y me constaba que tenía también mucho talento para contar;
  2. y/o renunciar a su visión comercial y ofrecer a la humanidad su algoritmo a través un convenio con la UNESCO, transformando su programa en Open Source. De esta segunda opción tendría beneficios de imagen sin limites y sin duda no iba a ser rico, pero si tendría financiamiento internacional garantido para sus desarrollos (además del algoritmo se requiere inversiones costosas en base de datos terminológicos paralelos para llegar a un producto efectivo).

Después de ese encontró seguí tratando de convencerlo, sin éxito, ¡pues nunca renuncio a su ambición de comercialización y él era un hombre obstinado para no decir terco, lo que no quita el lado excepcional de esta personalidad!

De las muchas anécdotas ligadas a su prodigiosa invención les cuento una: fue en 1985, cuando la OEA organizo una reunión en Washington para evaluar su programa en presencia de muchos especialistas, incluyendo a Chomsky. La sospecha de fraude existía frente a este sorprendente programa y entonces organizaron un protocolo de seguridad particularmente severo. El disquete con el texto para traducir llegaba dentro de una caja fuerte y guardias bolivianos estaban en círculo alrededor de la computadora que iba a procesar ese disquete y entonces aislada de cualquier interferencia. Se abrió la caja fuerte se insertó el disquete en la computadora y el programa arranco. En breve la impresora se puso a crepitar y varios de los guardianes que estaban de frente a la impresora, hombres como pueden imaginar particularmente fuertes y machos ¡se pusieron a llorar! “¿Qué paso? “ pregunto intrigado el responsable de la OEA. “Señor, esa maquina habla como mi abuela cuando yo era un niño y perdón me emocione…” explico llorando el guardia mientras la traducción en lengua pivote salía de la computadora, en pura lengua aymara, etapa intermediaria antes de las traducciones paralelas en las lenguas blanco del experimento.

https://es.wikipedia.org/wiki/Iván_Guzmán_de_Rojas

https://es.wikipedia.org/wiki/Atamiri

https://aymara.org/biblio/html/igr/5RepMatrC.pdf

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